El principio de incertidumbre

El principio de incertidumbre

23 junio, 2020 315 Por Rosa María Quesada

La última vez nos quedamos en el presente, este presente que nos tiene a todos siendo superhéroes tipo Harry, sobreviviendo al miedo, a las terribles noticias diarias, a los mortífagos que nos rozan el hombro. El presente siempre (o casi) incompleto, único  estado del tiempo al que logramos ver a los ojos. Pero esto también pasará. 

Ahora hablemos de lo que nunca pasa, de lo que nunca alcanzaremos,  misterio poderoso del que solamente imaginamos  y nunca atraparemos:  el futuro, el yang del pasado tan fijo, tan inamovible, tan único , porque el pasado es así, indiscutible. En cambio  al futuro, ni la mejor gitana lo puede garantizar.

El pasado es seguridad, lo podemos repasar una vez y otra, y evadir aquellas partes que no nos interesa revisitar, y quedarnos largo rato en donde nos gusta, pero al futuro, ¿cómo se le enfrenta?¿desde la izquierda, o más abajito?¿Cómo sabemos dónde pasar rápido o lento? Es un mar de preguntas.  La mayor de las aventuras, para lo que se diría que deberíamos de estar preparados, y lo intentamos, y sin embargo, siempre llega un momento en el que nos logra ver la cara. Nos agarra desprevenidos, nos revuelca, nos engaña.  El futuro, para mí, la más poderosa de las tres formas del tiempo. El presente,  como sea, dura tan poco.  Pero el futuro, es simplemente eterno. 

El abismo, lo inasible, lo incontrolable.  El riesgo, la aventura, lo insospechado, el lugar de las posibilidades infinitas….lo es todo, y lo mejor, sin equivocaciones…lo es todo, y, lo peor, sin aciertos.

Pongámonos dramáticos: El futuro nos coloca  sobre  una plancha de un barco pirata con los ojos vendados.  Y no me digan que no, que lo podemos  tener todo calculado, caminando firmemente y con los ojos bien abiertos, que dirigimos el timón de nuestra vida con mano firme…un paso en falso, un sismo considerable que no avisa, un virus, un enamoramiento,  un domingo siete, una bala perdida, una traición, un encuentro por coincidencia, una oferta repentina que no podemos rechazar y todo el futuro que teníamos tan diseñado va a dar… a la basura.

Pongámonos optimistas:  Imaginemos el futuro como un lienzo en blanco en donde podemos ser todo lo que no hemos sido hasta hoy. Re-diseño, transformación, esperanza, ilusión. El “sí se puede” está ahí, a un minuto, a un mes, a un año…  Es mucho más lindo conjugar el “cuando sea…”, que el “hubiera..”, sin duda.

Cuestión de enfoques.

Siguiendo la moda de los memes, ¿cuál es tu actitud actual hacia eso que te espera?

Yo, hoy, estoy en el modo 2. Apenas me atrevo a asomarme tantito y distinguirlo allá lejos, sin muchas ganas de salir de la seguridad de mi recámara, sabiendo que aún ahí, me encontrará. (Para mayores informes, ver mi película favorita Más extraño que la ficción).

   El tiempo, el máster de los trabalenguas:  El pasado alguna vez fue futuro, y el futuro nuestro se tranformará por una micromilésima de segundo en presente, para salir expulsado a la sección del pasado, congelándose, permaneciendo para siempre, PARA SIEMPRE, con la forma exacta que le dimos en ese momento llamado presente.

Cronos, lo acepto: tu fuerza es total, síguenos devorando, envejeciéndonos, cuestionándonos, siempre y cuando nos dejes andar juntos, con otros, por ratitos,   este sendero indomable y siempre desconocido, sin estrenar, del que nadie sale entero, pero ¡ah, cómo nos divertimos descubriéndolo!

Rosa María Quesada

Columna

Pedagoga mexicana interesada en la literatura como forma de crecimiento.

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