Reseña: Esta historia

Reseña: Esta historia

Esta historia

 de Alessandro Baricco

Decidí escribir esta reseña y compartirla porque pocas veces considero que un libro tiene DIEZ, o cinco estrellas.  Esta historia puede que no sea del agrado para algunos, pero definitivamente no hay ni cómo negarle la excelencia en la técnica. Baricco muestra en esta obra una maestría de la escritura, creo que ha logrado el paradigma del género como se concibe actualmente.

No me gusta echar tantas flores porque después resulta que el libro decepciona, pero esta reseña la voy a tratar de hacer lo más objetiva y calculadora posible, sin hablar sobre emociones o resonancias personales. La calificación va a ser fría, como hecha por algún algoritmo, lo cual viene muy al caso porque el coprotagonista masculino de la historia es ingeniero, capaz de unas abstracciones fuera de serie.

Iniciemos:

  1. Primero que nada, la novela es un juego entre autor y lector. Como yo no veía venir esta posibilidad, me agarró desprevenida y caí en todas las trampas.  ¿A qué me refiero con esto?  A que me dejé llevar por mis experiencias previas y creí que una historia que iniciaba  hablando en su primer capítulo de las primeras carreras de coches que existieron iba a tratar sobre  una novela de aventuras, y no.  A que asumí que los personajes decían la verdad cuando hablaban de ellos mismos, y tampoco.  A que no supe leer las claves que Baricco iba dejando a lo largo del libro para adivinar el final, y estuve muy lejos de ello. Cuando terminé de leer, tuve que regresar a esas líneas que había leído creyendo que eran solo parte de la ambientación, sin saber que eran piezas clave para entender la historia de amor que se esconde detrás del polvo y los  arrancones en  las pistas de carreras, de las balas, los muertos, los tesoros enterrados y las traiciones que se fraguan durante una guerra.

En realidad, esta novela es un rompecabezas que se arma poco a poco, y solo hasta que uno lee el epílogo puede ver la imagen completa.

Conclusión número uno:  Esta novela es un ejemplo ideal para mostrar la función de un epílogo.

 

  1. Anagrama, la editorial que lo publica, clasificó a Esta historia como narrativa, pero en realidad hay muchos fragmentos que son aforismos, otros reflexiones filosóficas profundas que lo podrían hacer pasar como ensayo, y otros tantos usos retóricos del lenguaje que lo convierten en prosa poética.

Aquí van algunos ejemplos:

-Si amas a alguien que te ama, nunca desenmascares sus sueños. (p. 47)

-Soy el réquiem que suena en vuestras puertas de campo, soy en vuestra mente el morbo que viene desde lejos, soy el polvo en los ojos y lo negro de debajo de las uñas, soy el réquiem de hermosos labios a los que hay que besar, soy princesa y príncipe, dragón y espada, soy una noche de incendios que hay que dominar. ( p. 170)

-Pero tal vez es cierto eso que él dice, y que todo camino es circular, y que no lleva a ninguna parte, sino al interior de uno mismo, porque muy densa es la niebla de nuestro miedo e ilusorias las calles que parecen llevar a otro lugar. (p. 179)

-Ella era una carretera llena de curvas absurdas y que corría por campo abierto, sin preocuparse nunca por el regreso. Era una de esas carreteras en las que no se mata. (p.275)

 

Conclusión número dos:  Esta “narrativa” es también un ejemplo perfecto de lo que se entiende por género literario actualmente, en donde las fronteras se difuminan y los géneros se confunden sin miedo al ser considerados como inclasificables.

 

  1. En esta obra encontramos también una novedosa forma de construir a un    Baricco nos engaña porque en  el primero y un poco el segundo capítulo el autor nos describe a su protagonista a partir de su voz interna, pero a partir del tercero, nos enteramos de quién es Último a partir de lo que otros dicen sobre él, de cómo lo ven, de una mirada lejana, una tercera persona que es capaz de hablarnos de lo más interno del protagonista desde su personalísima mirada. 

Y además, existe un juego más interesante aún: ya casi hasta la mitad de libro el autor nos permite preguntarnos quién es en realidad el protagonista.  ¿Qué tal si Último no fuera el único?¿Qué tal si él fuera un personaje secundario?¿En quién deberíamos de poner nuestra atención: en el protagonista de las aventuras (Último), en la escritora del diario (Elizaveta),en  el narrador que no sabe cuánto nos interesa lo que está narrando (el hermano del protagonista)?

  1. Al finalizar de leer, el lector concluye sin problemas que   Baricco ha tejido su historia mucho antes de escribir la primera letra.  Sabe perfectamente a dónde quiere llevarnos y de cómo  Cuenta solo pequeños espacios en la línea del tiempo de las biografías de Último y Elizaveta, los suficientes para que  descubramos la íntima relación que tienen estas dos vidas que solo se juntan por instantes efímeros y a veces hasta desconocidos por ellos mismos.  Después desarma las piezas y las acomoda asincrónicamente. Va y viene en el tiempo pero sin dejar de unir los puntos de la madeja. Muy por el contrario, no deja nada fuera, los engarza de manera distinta para hacer de la lectura un placer de descubrimientos, y que como una pintura impresionista, solo se entienda cada pincelada cuando se admira el cuadro completo,  en la lejanía.

Conclusión:  El uso del tiempo es magistral:  la historia es circular, como los circuitos de carreras, que por cierto son el leit motiv de la historia; las gigantes elipsis que utiliza hacen que el relato sea ágil y que absolutamente todo lo que cuente sea esencial para entender el sentido de la vida  de los protagonistas.

 

  1. Finalmente, celebro que el texto que elegí leer al azar tenga tantos niveles de lectura.  La portada- un coche de carreras- y el primer capítulo pueden hacerle creer al lector  que el automovilismo es la parte sustancial de la historia, lo cual sería en parte verdadero.  Pero si uno lee entre líneas, se podrá dar cuenta de que algo mucho más importante es la historia de amor que se entreteje desde el primer renglón hasta el último, un romance que dura más allá de la vida del protagonista.  Y sin embargo, un lector más refinado afirmará rotundamente que estas dos opiniones se quedan cortas, que más allá de las palabras, de los eventos, de las anécdotas y las magistrales coincidencias y asincronías, el libro habla de la identidad, de las vueltas de la vida, de la importancia de nuestras decisiones y también de los hilos que nos conducen irremediablemente hacia un destino, como circuitos automovilísticos  con subidas y bajadas, rectas y curvas peraltadas que bien podrían ser metáforas de nuestras  peripecias de vida por las que otros pueden transitar y vivir con nosotros sufriendo, amando, vislumbrando, disfrutando.

 

Ya sé que en esta reseña no aclaré nada sobre la trama, pero es imposible contar los sucesos sin develar los misterios que allí se esconden.  Prefiero que cada uno los descubra a la luz de su propia conciencia.

Rosa María Quesada

Columna

Pedagoga mexicana interesada en la literatura como forma de crecimiento.

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