La mafia del poder


En una esquina, los que se desgarran las vestiduras desde hace semanas defendiendo a Hugo López Gatell, su trayectoria, su sapiencia, su visión, su carisma, su tolerancia con los periodistas de todos los niveles y hasta su sex appeal. Hasta crearon el término “efecto Gatell” para referirse a su creciente popularidad.
En otra esquina, los que lo acusan de manipular datos y cifras, de torcer información, de ofrecer exposiciones y respuestas ramplonas, de ser un títere del presidente, de su misteriosa existencia como Secretario de Salud de facto, de variar sus respuestas tras la mirada inquisitiva del jefe de su jefe.

Un tercer actor: primero de un lado y ahora del otro: Televisión Azteca, que anoche, vía su más importante presentador de noticias, arremetió con todo en contra del Subsecretario Lopez Gatell, acusándolo de manipulador y mentiroso.

Durante la semana, en una de las conferencias presidenciales, Lopez Obrador habló en tono irónico sobre cuanto quiere la gente al subsecretario, que ya hasta los conservadores quieren hacerlo candidato a la presidencia. Él aludido respondió con una sonrisita nerviosa. Como fondo, la mirada torva de Marcelo Ebrard.”Nadie por encima del soberano.”

TV Azteca dio el banderazo de salida a la campaña de desprestigio. Los días de Lopez Gatell en la cresta de la ola están contados.

Como esto tiene que ver con la tele, se vale parafrasear a los Thundercats: si nos permitimos ver más allá de lo evidente, descubriremos que, uno: la mano que mece ambas causas es la misma. Esa mano despacha en Palacio Nacional; su gerente de propaganda despacha en el canal 1.1, y, dos: ahora vemos que el verdadero capo de “la mafia del poder” no vivía en Los Pinos, ni en Dublín, ni en Avenida Chapultepec. Siempre vivió en Periférico Sur.

Rogelio

Rogelio Castro-Hernández

Columna

Rogelio es colaborador de NPI desde su fundación hace en 2015. Participa en el Podcast de manera regular y nos comparte su columna todos los lunes.

Comparte