El alquimista de mariposas

El alquimista de mariposas

25 mayo, 2020 293 Por Pablo Arzate

Un día un muy querido amigo me pregunto: ¿Cuál es tu animal favorito?, recuerdo que hace un par de años esa pregunta para mí era muy sencilla de contestar y lo resumía en dos animales: la pantera y el delfín, pero con el paso de los años fue cambiando, creo que hoy mi respuesta es: no lo sé no tengo un animal favorito, depende para qué, porque me doy cuenta que tengo una lista de animales que resuenan y llaman mi atención de diferente manera.

Elijo características de los animales ya sea por sus colores, sus formas, por lo que me hacen sentir y cuando reflexiono acerca de esto me doy cuenta que sí, a veces utilizo la forma de volar de un búho, que lo hace de manera silenciosa, que soy una persona observadora, pero no hace alarde, las plumas me cubren y a veces no permito incluso que noten mi sonrisa. Y así, hay días que caminando por la calle puedo sentir el silencio de mis pasos y la sutileza de mi respiración y cuando cambio de dirección un par de plumas se desprenden de mis brazos y caen con un baile sutil como una caricia. También me convierto en lobo siguiendo los ritmos de la luna, con voz y palabras poderosas y profundas para comunicarme con mi manada, aunque esté lejos, y así podría continuar con las urracas pica pica, las abejas, los colibríes, los delfines, los perros y muchos de ellos que han marcado mi vida, que me han seguido y acompañado.  

Hay ocasiones en las que al conocer a alguien me gusta preguntarle acerca de los animales que les gustan o que de alguna manera los han acompañado en su vida o en alguna experiencia, y creo que hasta hoy el mejor descubrimiento es haberme encontrado a una verdadera alquimista, no una alquimista normal de las que trasforman cualquier metal en oro, sino una alquimista del poder de los animales. Un día me invito a conocer una parte de su mundo, ella es una mujer que corre como un frisón negro, que se transforma en tigre, que se comunica con los lobos. Lo recuerdo muy bien platicábamos precisamente de estas características que tomamos de los animales, y la sensación en mi cuerpo era como estar en una colina, desde donde se podía ver un valle, montañas a lo lejos, un pequeño bosque y un rio, era muy claro para mi imaginar y sentir este lugar mientras transcurría nuestra platica, animales en el valle, lobos recorriendo el bosque, águilas volando muy alto y vigilando los alrededores del rio en busca de una presa, muchas abejas volando de ida y vuelta entre las flores y su panal, mientras caminábamos por ahí llegamos a un gran árbol, era un roble y en el centro tenía una grieta que si la observabas bien era como la cerradura de una puerta, yo le pregunte a mi amiga si conocía ese lugar, me respondió que sí, que de hecho era un lugar muy especial para ella y me invito a entrar. Ella realizo un movimiento con la mano y el árbol literalmente se transformó en una puerta que se abrió dejando ver en su interior luz de muchos colores de tonos suaves. Me dijo lo único que tienes que hacer para entrar aquí es soltar cualquier forma animal que tengas presente, si sientes las alas del búho al caminar o que tus ideas estén pasando en tu cabeza a la velocidad de una chita cuando está cazando, debes dejarla aquí afuera, tienes que entrar sin color y sin ninguna forma animal.

Al entrar descubrí que era un jardín con mucho pasto, bien cortadito, árboles y enredaderas rodeaban el jardín, en el centro había una fuente que parecía estar apagada, el pasto bajo mis pies era muy suave y me dijo quiero mostrarte como funciona este lugar así que siéntate y una silla formada por troncos apareció detrás de mi, se podía sentir una energía muy especial, si era un lugar mágico. De repente pude ver como varios niños comenzaban a llegar atravesando la puerta del gran roble, un niño llego con una cola de zorro que era de un rojo intenso como el fuego, y la punta blanca como la nieve y mi amiga le recordó que tenía que dejarlo afuera del jardín, el niño salió corriendo y su cola de zorro literal desprendía pequeñas estrellas que tardaban un par de segundos en caer al piso como copos de nieve. Mi amiga se paro en medio del grupo de niños que la rodeaban y ahí les pregunto como estaban y ella iba parándose en frente de cada uno para descubrir la respuesta y no necesitaban responderle verbalmente ella les tocaba la cabeza o las manos, a uno de los niños le tocó un pie y cuando entraba en contacto con ellos algo increíble sucedía, les iban saliendo alas, si alas de mariposa, de diferentes colores, formas y tamaños, esa era la manera en la que mi amiga podía saber como estaba cada uno de esos niños hoy, viendo como eran sus alas de ese día y a algunas alas las tocaba, acariciaba e incluso unas de un niño particularmente pequeño pero de alas muy grandes las enderezó.

Mi amiga se acerco al centro del jardín y no había notado que después de tocar al último niño se le habían formado una alas de mariposa en su espalda, de varios colores y muy brillantes. De repente un libro apareció enfrente de cada niño y ahí fue cuando cada niño se convirtió completamente en mariposa, y comenzaron a volar alrededor de todo el jardín, se podía escuchar el intenso revoloteo, y mi amiga también era una mariposa sólo un poquito más grande que las mariposas – niños. Había mucho movimiento, mucho ruido, se escuchaba el sonido de las páginas de los libros al ser cambiadas, algunos niños-mariposa se movían de un lado al otro sobre su libro como si estuvieran leyendo, otros pasaban tan cerca de la hoja, que con ese polvito que tienen todas las alas de mariposa, se quedaba plasmado en sus libros como si escribieran. Mi amiga volando realizó una figura alrededor de la fuente y entonces todas las mariposas del jardín se fueron a colocar en el rastro de esa figura, formaba una estrella, y todas formaron esa estrella y cambiaba la figura y todas las maripositas revoloteaban y cuando aterrizaban formaban un círculo, un triángulo, y al final un cuadrado.

Me llamó mucho la atención que algunas maripositas entraban en la fuente, y literal parecía que se daban un baño, se refrescaban aprovechando para beber agua, algunas salpicaban, había pequeños charcos sobre el pasto; el ruido nunca disminuía, pero a pesar de ser intenso no era desagradable, comenzó a escucharse música y todas las mariposas hasta mi amiga comenzaron a bailar, cada mariposa a su propio ritmo, no existía ningún color, ni forma de alas igual.  

No me había dado cuenta, que desde el principio con cada actividad que realizaban las maripositas, tanto en las enredaderas como en los árboles que rodeaban el jardín iban creciendo flores de las formas y colores más increíbles que jamás haya imaginado. Al terminar de bailar cada mariposita se dirigió a una flor para hacer lo que las mariposas mejor hacen: tomar néctar, y todas lo hicieron de flores distintas, de verdad era increíble la cantidad de colores, de formas de alas de mariposa, de formas de flores y casi al mismo tiempo todas las mariposas hasta mi amiga se pusieron en la misma posición que al inicio, pero todos estaban llenos de polen, por supuesto de la flor de la que habían comido el néctar y también de néctar de su compañeros, que a veces jugando, abrazándose, se intercambiaban ese polen, y la que a todos les dio de su polen fue mi amiga, no sé como lo hizo pero se tomó el tiempo para acercarse, tocar, jugar, abrazar, dar agua, a cada una de la pequeñas maripositas. Creo que puede hacer eso porque este jardín es un lugar mágico y ella también.

Al terminar las maripositas comenzaron nuevamente a convertirse en niños y lo único que conservaban en todo su cabello, en la ropa era el polen, y pude ver que cuando iban saliendo de la puerta de roble, el niño que había dejado su cola de zorro la tomó y se convirtió completo en un zorro rojo, lleno de polen y comenzó a correr hacia el bosque, vi niñas en forma de águila, de tigresa, niños con forma de panteras, de perros, de muchos otros animales y todos llenos de polen, en el momento que comenzaban a irse a sus madrigueras, o cuevas o a donde fuera el polen iba cayendo al piso y en dónde cayera el polen crecían flores, a veces eran sólo pequeños retoños de lo que serían grandes árboles como el roble que dentro tiene un jardín mágico.

Así fue como descubrí ese lugar mágico, que me enseñó muchas cosas, como  que a veces la mejor forma de aprender algo y esparcirlo por el mundo, es abandonar, por un momento, tus formas conocidas abrirte a todos los colores y formas tuyas y de los demás, bailar, jugar, abrazar a las otras formas y colores, dejándote llenar con los pólenes de los otros, dar del tuyo, compartirlo, para que en tu caminar, te dirijas a donde te dirijas, puedas sembrar nuevas cosas.

Gracias de corazón mi muy querida amiga por ser una alquimista de mariposas, por permitirme ser testigo de tu magia, de tu amor por la vida, y cada que nos encontremos transfórmame en mariposa para que te enseñe que color soy en ese momento, bailemos, juguemos y nos abracemos.

Pablo Arzate

Pablo J. Arzate Capín

Cuentos cortos

Psicólogo y maestro en educación. Especializado en Psicoterapia Gestalt.

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