En tiempos de crisis

En tiempos de crisis

16 mayo, 2020 8216 Por Pablo Arzate

No sé si hayas escuchado esta frase: “En tiempos de crisis los sabios construyen puentes mientras los tontos o necios construyen muros”

Y hoy ante la crisis mundial no sé si ser un sabio o un tonto, porque nunca he visto a persona alguna que por desesperación ante una crisis haya saltado de un muro, pero si he escuchado que salten de un puente. Por lo que me encuentro con todo listo para construir algo, que como los muros me proteja o un puente que me una a algo (¿No sé, talvez a la esperanza?), con una enorme duda de que es lo que debo construir en mi interior para afrontar la crisis.

El día que cancelaron los vuelos internacionales me encontré con una amiga, de esas almas viajeras, de esas personas que su mente percibe las cosas de manera diferente  como si hablara otro idioma, su forma de caminar es con un ritmo distinto, puede vivir en la ciudad más grande del mundo y caminar como si estuviera en la selva tropical de Costa Rica, de las que incluso  cuando conoce la ciudad donde tú vives se refleja de manera distinta en sus pupilas. Me comentaba que habían cancelado su viaje a España por el Covid-19, por lo que la invité a quedarse en mis casa el tiempo que necesitara, esa tarde ella bebía un café (Por supuesto de Costa Rica), yo sólo tomaba un té, mientras bebía me miraba atentamente aunque en ocasiones su boca y la punta de su nariz se cubrían con la taza de café, ella podía notar mi ansiedad, mi conflicto de construcción interna para poder actuar ante la crisis, dejo la taza, su cara se iluminó, esbozó una sonrisa y me dijo: Tranquilo no siempre tienes que elegir una sola forma, o las formas que la mayoría construye, existen muchos tipos de muros y puentes alrededor del mundo, quiero compartirte algunos lugares que he tenido la oportunidad de conocer y talvez así puedas construir algo en tu interior que responda ante ésta crisis.

Todos los puentes y muros del mundo fueron imaginados y construidos con diferentes propósitos, respondiendo a diferentes necesidades y circunstancias, por lo tanto lo que tu construyas es importante que lo hagas desde ti, de tus necesidades, anhelos, sueños, sentimientos y sensaciones para que sea congruente con tu hoy y el entorno.

Quiero comenzar hablando de los muros, la mayoría de ellos sirve para proteger, para dividir, pero no sólo eso también contienen, nos dan límites, marcan un contraste entre un lado y otro. Hay una variedad muy grande de muros algunos tienen accesos, otros no, algunos son murallas infranqueables, y cuando hablo de muros el primero que me llega a la mente es el muro de Berlín. Hay momentos en nuestras vidas que es necesario poner un muro infranqueable, de los que nadie pueda cruzar, que está custodiado y todo aquello que intente atravesarlo será destruido, puede ser un pensamiento, una sensación o un sentimiento. Si, a veces es sumamente necesario construir nuestro propio muro de Berlín ante una situación o experiencia que resulte muy amenazante, que te puede dañar o literal destruirte; pero no todo está perdido, aunque llegues a este extremo también llegará el momento de derribar ese muro y eso puede convertirse (como sucedió con el real) en un momento histórico, lleno de posibilidades, de apertura, de liberación, de nuevas formas de vivir.  Así que si necesitas en tu vida un muro como este adelante, sabiendo que cuando llegue el momento tengas las fuerzas necesarias para derribarlo. Después de esto quedarán sólo las ruinas, fragmentos que son un recordatorio de
ese momento de tu vida que trascendió.

Existen también otros tipos de muro y del que te compartiré a continuación tiene una función especial, diferente a la mayoría de los muros, tanto así que forma parte de un monumento, y te estoy hablando de la pared de Vietnam que se encuentra en Washington, es el memorial a los veteranos de la guerra de Vietnam. La particularidad consiste en que no es un muro para separar, no divide, no lo deseas atravesar, es un muro que te hace detenerte, en esta pared se encuentran escritos los nombres de miles de soldados que murieron en la guerra, y curiosamente te puedes reflejar en él, a través de los nombres de estos soldados. Efectivamente podemos construir una pared que su intención sea frenarnos, detenernos, para reflexionar acerca de una situación, en el muro está escrita la consecuencia que en ocasiones nos puede traer dolor o vergüenza, pero también nos da la oportunidad de recordar que no podemos cambiar el pasado, lo único que podemos ver reflejado de esa situación y sus consecuencias es a nosotros mismos, el día de hoy, y que desde nosotros podemos continuar el camino con decisión y fuerza, es mirarte en el reflejo de un espejo que te hace ser más consciente de la situación, del contexto, y que a través de todo, lo único que puede reflejar es a ti porque eres el único que puede crear un camino diferente.


Como ves a través de los muros, más allá de solo proteger puedes crear diferentes maneras de responder ante el dolor. Ahora quiero compartirte acerca de los puentes, es una forma de conectar dos mundos y debajo de los puentes se encuentra un poderoso mar o rio, un abismo, algo que si no estuviera el puente no podrías atravesar tan fácilmente o requerirías de equipo, preparación, valor y tiempo. Indudablemente y en diferente grado cruzar un puente hace que te contactes con el miedo, sientes y ves lo que hay debajo, puedes sentir el viento, escuchar el mar, ver la inmensidad del vacío. Cuando cruzas un puente puedes experimentar una sensación de logro de haber vencido de cierta forma a tus miedos. Sabes, en una ocasión conocí a una arquitecta de puentes que me comentaba que al construir puentes tienes que conocer el terreno, a veces tienes que bucear, o llegar al fondo del abismo porque ahí es donde colocaras los cimientos del puente y que ella más que seguir los planos se guiaba por su intuición. Y como con los muros talvez podamos encontrar otras formas que surgen a través de construir puentes.Por último, deseo compartirte un muro que conocerlo tuvo un impacto muy grande en mi vida y me refiero al Muro de los lamentos ubicado en Jerusalén, Israel es una de las pocas partes que quedaron en pie del templo de Jerusalén. Este muro es el más cercano al Santo Santuario, el lugar más sagrado para los judíos al que solamente podía acceder el sumo sacerdote una vez al año.  Por qué me llama tanto la atención un muro así, es debido a que hablamos del lugar más sagrado de nuestro ser, ese lugar al que no accedemos todos los días, ni comúnmente, porque se necesita estar preparado para entrar, es un lugar en el que se encuentra lo más vulnerable de nosotros mismos pero también lo más poderoso, es tal la importancia de este lugar que construimos un muro que lo proteja, y cotidianamente podemos acercarnos al muro y decir nuestras alabanzas, lamentos y peticiones tanto orales como escritas y podemos ponerlas en las grietas del muro. Los lamentos se hacen porque en algún momento de nuestras vidas permitimos que ya sea alguien o nosotros mismos destruyéramos una parte de ese lugar sagrado, y es un recordatorio de la necesidad de protegerlo. Por lo tanto este muro no sólo protege y nos recuerda, sino que también te permite comunicarte con el lugar más sagrado de tu ser, con esa fuente de poder ilimitado que también es lo más vulnerable en ti. Que, aunque esté protegido te puedes acercar y comunicar tus peticiones y alabanzas.

La primera vez que salí de mi país fue a Turquía y conocí uno de los puentes más famosos, que incluso aparece en la moneda de ese país, el puente Bosphorus (en turco, Boğaziçi Köprüsü) en Estambul, este puente conecta la parte europea en la provincia de Rumelia (en turco: Rumeli), de la parte asiática: Anatolia (en turco: Anadolu). Al acercarme al estrecho de Estambul me doy cuenta que en realidad son tres los puentes que conectan dos culturas, dos continentes. A veces nuestra conexión entre culturas o ideas diferentes no se puede sostener con un sólo puente, necesitamos más, el primero que construimos es el puente de las ideas, de nuestra mente y la razón, conectar de esta forma es elemental pero a veces es limitado y tenemos que construir un segundo puente que nos conecte con este mundo donde las diferencias son muchas y que en el fondo somos muy parecidos, y este puente es el del corazón, de los sentimientos, entiendo la situación, las diferencias, pero cuando las siento, me conecto en otra frecuencia y literal mi corazón late también a un ritmo diferente, puedo sentir a esa otra parte y de esta forma incluso mi primer puente se fortalece y aumenta la conexión. El tercer puente es el del espíritu o alma, este puente conecta a un nivel muy profundo, que al cruzarlo y conectar con la otra parte sucede lo que muchos llaman magia, porque se combina con los otros dos puentes, aquí es cuando las sutilezas se vuelven poderosas, las miradas, los sabores, los olores, las formas sutiles de este mundo que no era fácil de acceder, impregnan mi ser en los lugares más profundos, se vuelve parte de mí a pesar de lo diferente. Con cada vez que visito este lugar que esta conectado por este puente triple, cualquier detalle, una palabra, hace que mi ser se reconozca y la conexión es tan familiar que fluye, hay confianza, libertad de ser, porque te reconoces en cada rincón de ese lugar. Sí, los puentes nos pueden ayudar a conectar a varios niveles y no con todos los lugares se hace ésta triple conexión.

Otro puente que lo tengo muy presente es el puente de Carlos en Praga, Republica Checa, es un puente que atraviesa el río Moldava de la Ciudad Vieja a la Ciudad Pequeña. Este puente tiene una caractéristica que lo hace único en su clase y son sus 30 estatuas que representan a varios santos de la época medieval, entre ellos están, la de Santa Lutgarda, el Crucifijo, el Calvario y la estatua de San Juan Nepomuceno. Al conocer éste puente se siente una energía muy especial, de hecho  escuche una frase que le da sentido a esta sensación, dicen que durante las noches, el Puente de Carlos es un testigo silencioso de los tiempos medievales. Porque algunos puentes además de conectar un lugar con otro nos conectan con nuestros ancestros, con nuestro pasado. Al tener un puente de esta naturaleza me permite reconocer mi pasado y que yo soy el resultado de todos aquellos que antes de mi dieron su voz, sus actos, sus vidas, con aciertos y errores, en cada célula de mi sangre, de todo mi ser, están resumidas todas las vidas de mis ancestros. Que cada uno de ellos ha contribuido con algo en mi vida y que no sólo están ahí, sino que me acompañan en mi mirada, en la fuerza de mis manos, en mi forma de caminar, en mi tono de voz, en la forma en que mi corazón late, y además me protegen. Por lo tanto, cruzar un puente así me permite darle un sentido profundo a mi pasado, presente y futuro, y conectar con lugares que necesitan de la fuerza y protección de todos mis ancestros.

Por último, te comparto uno de mis favoritos se localiza en Florencia, Italia y es El Ponte Vecchio es un puente medieval sobre el río Arno. Una de las características más importantes de este puente es que es un puente habitado, en este puente encontrarás el Corredor Vasariano es una extensa galería que atravesando la ciudad, une el Palacio Vecchio, con el Palacio Pitti . Alrededor de este corredor se encuentran muchos comercios principalmente orfebrerías. Pues de este puente he aprendido que los puentes no solamente conectan, sino que también los puedes habitar por un tiempo, hay lugares a los que nos podemos conectar pero no nos sentimos listos para acceder a ellos, por lo tanto es necesario habitar por un tiempo el puente, trabajar en nosotros mismos hasta que extraigamos eso que es tan valioso de nuestro interior y al extraerlo trabajarlo como los orfebres del ponte Vecchio, hasta que quede una pieza de nosotros, pulida brillante, valiosa y hermosa. Ya con todos los tesoros de nuestro interior puestos fuera y transformados estamos listos para ir al otro lado. Haciendo necesario no sólo conectar sino habitar nuestros puentes el tiempo que sea necesario para que cuando por fin lo atravesemos, tengamos las manos repletas de los tesoros más valiosos provenientes de nuestro interior de ese oro del corazón y alma, que le hemos dado forma y trabajado en el para que se convierta en algo de valor incalculable. Así del otro lado del puente estoy preparado para dar lo mejor de mí.

De corazón te lo digo, construye ya sea muros o puentes, habita, derriba lo que sea necesario, entra en contacto contigo, y comparte lo que construyas porque, así como estos seis lugares nos han iluminado de las diferentes formas que pueden tomar los puentes y los muros, así también lo que tu construyas puede hacerlo, así que la próxima vez que nos encontremos quiero saber de los puentes y muros que has construido.

 

Pablo Arzate

Pablo J. Arzate Capín

Cuentos cortos

Psicólogo y maestro en educación. Especializado en Psicoterapia Gestalt.

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